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CCD versus CMOS
Actualmente,
en el mercado fotográfico han aparecido diversas cámaras profesionales
que incorporan como sensor de imágenes dispositivos de tecnología CMOS,
tecnología que ya podíamos encontrar en algunas cámaras de fotografía
digital y webcams, cuya calidad dejaba mucho que desear. No obstante,
con la aparición de cámaras como la Canon EOS 1DS, la Kodak DCS 14n y
la Sigma SD9, se está llegando a unos niveles de calidad muy altos en
cámaras cuyo sensor es el nombrado CMOS. Por esto consideramos interesante
la explicación un poco más detallada de las diferencias, ventajas e inconvenientes
de las dos tecnologías que existen de sensores de imagen: el CCD y el
CMOS.
El sensor
de imagen es un dispositivo que percibe las variaciones de intensidad
de la luz, pero sin distinguir los colores de la imagen; y para que el
sensor pueda captarlos, se deben emplear filtros que dividan los colores
de la escena en Rojo, Verde y Azul. Esto deriva en una limitación física
a la resolución —porque con cada celda de la matriz sólo podremos capturar
la luz de un solo color— y, en consecuencia, en un archivo resultante
muy pequeño, generándose además falta de información de color en algunos
puntos. Un problema que se soluciona calculando estos puntos mediante
técnicas matemáticas de interpolación, en las que el software de la cámara
determina el color posible de una celda sobre la base de los colores de
las celdas adyacentes.
Los sensores de un solo disparo pueden estar basados en dos tipos de tecnologías,
CCD (Charged Couple Device) o CMOS (Complementary Metal Oxide Semiconductor).
Tradicionalmente se utilizaron los CCD para las cámaras profesionales
y semi-profesionales y los CMOS para las cámaras de aficionados y las
webcam. Pero esta distribución parece estar cambiando. Seguramente algunos
fabricantes incorporarán sus próximos modelos la tecnología CMOS, en tanto
que otros continuarán mejorando las prestaciones del CCD.
CCD (Charge Coupled Device)
Este
tipo de sensor debe su nombre a una tecnología que en sus principios se
empleó en la fabricación de memorias de acceso secuencial. Los dispositivos
de carga acoplada (CCD) no son más que dispositivos electrónicos de silicio
que en cada uno de sus puntos fotosensibles incorpora un fotodiodo, cuya
propiedad es generar electrones dependiendo de la cantidad de luz que
incide sobre él. Al captar la imagen estos diferentes fotodiodos producen
una carga electrónica proporcional a la luz incidente y es, en la lectura
de estas cargas electrónicas, donde encontramos la mayor diferencia entre
las dos tecnologías aquí analizadas.
En el CCD, mediante una señal de reloj procedente del circuito integrado
de la cámara, la carga que posee uno de estos fotodiodos va pasando de
éste al adyacente y así sucesivamente hasta llegar a un registro —también
formado por dispositivos de carga acoplada— que es el encargado de ir
suministrando, por orden secuencial, las diferentes cargas que poseen
los distintos fotodiodos que forman el sensor. Estas cargas electrónicas
se convierten en potencial eléctrico —voltaje—, que se amplifica y se
recoge en el circuito integrado de la cámara, encargado de procesar estos
datos y proporcionar una señal digital que se graba en memoria.
CMOS
Este
dispositivo recibe su nombre del método de fabricación utilizado en su
elaboración. CMOS (Complementary Metal Oxide Semiconductor) no es más
que una forma de fabricación de circuitos integrados que se ha convertido
en la más generalizada en la fabricación de microchips, relegando la tecnología
TTL con la que se fabricaban los primeros chips. Esta es su gran ventaja,
ya que su fabricación es posible en cualquier planta de fabricación de
memorias, microprocesadores y demás controladores sin apenas realizar
cambios en la cadena de montaje, lo que repercute en un menor coste.
Estos dispositivos se caracterizan ante todo porque cada fotodiodo integrado
en el sensor lleva consigo la electrónica necesaria para convertir la
carga de electrones generada en voltaje, así como un registro individual
de este voltaje. Esto supone que la superficie necesaria para captar la
luz, a mismo tamaño de celda, es menor que en un CCD, pero tiene la gran
ventaja de poder acceder a la información captada no solo en la totalidad
del dispositivo sino también a una zona particular de éste. El chip sensor
CMOS no sólo integra los fotodiodos sino que también integra toda la electrónica
necesaria para el control y lectura de estos, así como el conversor analógico-digital,
lo que se traduce en un menor tamaño de los circuitos necesarios para
la captura de imágenes.
Comparativa: CCD vs CMOS
Como
hemos visto, la gran diferencia entre ambos dispositivos es su construcción.
Ambos se basan en el silicio para ello, pero mientras en el CCD la carga
electrónica va pasando de forma secuencial hasta el dispositivo que la
convierte en voltaje, en el CMOS esta conversión se realiza en el mismo
fotodiodo. No obstante, esta forma de actuar es la que marca las diferencias
entre uno y otro.
Electrónica de control
La primera y esencial distinción es que, mientras en el CMOS la electrónica
de control se encuentra integrada en el dispositivo de captura, en el
CCD está fuera, lo que hace que sea más fácil la actualización de las
cámaras basadas en este dispositivo, ya que si se demanda alguna mejora
sin la necesidad de utilizar otro sensor —como sería el caso del CMOS—,
variando la electrónica de control podemos cambiar el resultado de la
imagen sin tener que cambiar de sensor.
Sensibilidad
No nos referimos a la sensibilidad tal y como se entiende en fotografía,
nos referimos a la capacidad que tiene el sensor de generar carga eléctrica
por unidad de luz que incide sobre él. En el CMOS, al amplificarse directamente
la señal que incide en el fotodiodo, esta respuesta es mejor, aunque actualmente
algunos fabricantes de CCD están cambiando este concepto mediante la aplicación
de nuevas técnicas de amplificación de la señal.
Rango Dinámico
Nos indica el nivel de señal que es posible medir entre el umbral del
fotodiodo y su saturación, lo que va a influir en la gama de luminosidad
que podamos obtener del sensor. En este aspecto, el CCD supera en casi
el doble al CMOS, ya que, como hemos visto en su construcción, al mismo
tamaño de sensor, la superficie responsable de captar la luz es mayor.
Ruido
En este punto también sale favorecido el CCD ya que, al integrar menos
electrónica en el sensor, el ruido electrónico también es menor.
Velocidad de obturación
Con un sensor CCD es posible alcanzar velocidades de obturación más elevadas
que con un CMOS, debido también a la mayor integración de componentes
electrónicos en éste.
Blooming
Este efecto, por el cual si un fotodiodo de un CCD se satura demasiado
puede afectar a otros fotodiodos próximos a él, no se produce en el sensor
CMOS ya que en él no hay transferencia de carga entre los diferentes fotodiodos.
Consumo eléctrico
Aquí también es el CMOS el que sale vencedor, ya que el consumo energético
necesario es mucho menor que en un CCD.
En conclusión, los sensores CCD ofrecen mejor calidad de imagen y mayor
flexibilidad que los sensores CMOS, a cambio estos consumen mucha menos
energía y permiten un tamaño de integración más pequeño. De todas formas,
ambas tecnologías están evolucionando hacia mayores niveles de calidad,
por lo que en un futuro próximo veremos cámaras que incorporan CMOS con
un nivel de calidad equiparable a los mejores CCD y, a estos niveles de
calidad, sin apenas diferencia en coste entre un dispositivo y otro.
¿Qué nos depara el futuro?
Actualmente
ya hay en el mercado cámaras fotográficas de gran calidad que integran
un sensor CMOS de última generación. Entre éstas hay que destacar al modelo
SD9 de Sigma, que es la primera cámara digital que integra un nuevo concepto
de sensor CMOS, el Foveon X3, donde en cada píxel se recoge información
de los tres colores mediante la colocación de fotodiodos a diferentes
niveles, consiguiendo así una información de color más fiable. Quizás
en un futuro artículo analicemos más detenidamente este novedoso sensor.
Como podemos observar en la siguiente figura, que se basa en estudios
realizados por Kodak, ambas tecnologías subsistirán, enfocándose las basadas
en el sensor CCD a aplicaciones de imagen profesional, medicina y aplicaciones
espaciales y en un porcentaje algo menor, al consumo, mientras que las
cámaras basadas en CMOS se enfocarán al gran consumo, juguetes, telefonía
y en un porcentaje menor a aplicaciones de imagen profesional.
¿Qué es un sensor?
El sensor es una matriz de pequeñas celdas perfectamente alineadas en filas y/o columnas. Cada una de esas celdas es un elemento fotosensible microscópico, con la capacidad de generar electrones en función de la cantidad de luz que recibe. Cada celda producirá un flujo eléctrico variable sobre la base de cantidad de luz que incida en su superficie.
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Jose Luis García Joya
Ikonos Digital Solutions S.L.L.
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